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Criar y Amar

 

Criar y Amar

Criar y amar, el portal de la crianza con respeto.

Parto respetado, lactancia, sueño infantil, educación, disciplina positiva.

Basamos nuestra filosofía en el "attachment parenting" o crianza con apego.

¿Qué es la crianza con apego?

 

La importancia del jugar en el Aprendizaje Natural
Sábado 20 de Octubre de 2007 17:40
Índice de artículos
La importancia del jugar en el Aprendizaje Natural
Jugar en el aprendizaje natural II
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A veces nos hemos entretenido observando las travesuras en el simpático juego de perritos y gatitos. Brincan, saltan, muerden, rugen, se pillan la cola, se enredan en madejas de lana, desgarran quizás un zapato—parece divertido pero por supuesto sabemos que realmente están practicando su instinto para sobrevivir.

  Se nos dice que los animales nunca gastan el tiempo jugando como lo hacen los niños; la vida es muy seria para ellos. Tienen que pasarlo desarrollando y perfeccionando las habilidades necesarias para comer y no ser comido. Pero ¿es el juego de los niños realmente diferente al de los animales?. 

Los científicos que han estudiado a los chimpancés observaron que los animales jóvenes que fueron privados de sus madres no jugaban como los demás. Durante los primeros cuatro o cinco años de vida, los monitos se mantenían juntos a sus madres y tenían tiempo de más para observar el comportamiento de los adultos y para incorporar lo observado en sus juegos. Jane Van Lawick-Goodall y sus colegas, que estudiaron a los chimpancés silvestres en Tanzania, reportaron un ejemplo impresionante de cómo este tiempo de observación junto con el juego que realizaban los monitos conduce al comportamiento adiestrado de los adultos.
 
Los chimpancés adultos han aprendido a cazar y comerse las termitas. Buscan unos palitos adecuados, les sacan la corteza, los mojan en la boca, y luego los insertan en los orificios de las termitas. Después de esperar un minuto para que las termitas se adhieran al palito, se los remueve y los lamen con buen apetito. Se observó que los chimpancés jóvenes sentados cerca de sus mamás jugaban con palitos. Pasaban largo tiempo sacándoles la corteza a los palitos, o intentando introducir palitos de diferentes tamaños en diversos orificios. No intentaban cazar a las termitas, solamente jugaban. Un pequeño chimpancé que había perdido a su madre en sus primeros años y fue criado por sus hermanos mayores, nunca adquirió la destreza especializada de cazar las termitas. Le faltaba la oportunidad de observar de cerca a los adultos y no disfrutó de la protección que una mamá le hubiera proporcionado al enfrentar las vicisitudes de la vida.
 
Por lo tanto, algunos han concluido que el jugar es realmente importante no sólo para sobrevivir sino porque también proporciona la oportunidad de practicar rutinas parciales y secuencias del comportamiento que después forman un conjunto de destrezas, y la habilidad para resolver los problemas de la vida. El jugar también reduce o neutraliza el apuro de lograr algo. Todos nos hemos encontrado en la instancia de querer aprender o recordar algo importante, aunque sea el nombre de una persona, sin lograrlo. Después nos asombramos cuando,  ya bajado la presión y sin intentarlo, se nos viene el nombre a la memoria. Justamente así, el juego ayuda a los niños a aprender en una forma casual, muchas cosas que de otra manera parecerían demasiado complicadas. Al restar importancia al objetivo, el juego ayuda a que los niños aprendan más fácilmente las habilidades que necesitarán cuando sean mayores.

El psicólogo e investigador Jerome Bruner estudió los efectos del juego relacionado a la habilidad del niño para resolver problemas. El y sus colegas diseñaron un experimento en que niños de tres a cinco años fueron instados a realizar la tarea de sacar un premio que se encontraba en una caja fuera de alcance. La única manera posible era uniendo dos palitos con una grapa así construyendo un palo más largo con el cual alcanzar el premio. Se dividieron a los niños en cinco grupos. El primer grupo fue "enseñado" por un adulto que demostraba como unir los palitos con una grapa. El segundo grupo fue entrenado en el uso de la grapa. El tercer grupo observaron al que hacía el experimento mientras realizaba la tarea de construir el palo y alcanzar el premio. El cuarto grupo no recibió ninguna preparación pero simplemente se les dio la oportunidad de jugar con los materiales. El quinto grupo fue el grupo de control y no recibió ninguna preparación previa.
 
Los resultados de este experimento fueron asombrosos. Los niños que solamente jugaron con los materiales pudieron resolver el problema tan bien como los que observaron la demostración y solución completa, y doblaron el porcentaje de logros comparados con los niños que fueron enseñados o a los que fueron entrenados. Dijo el Dr. Bruner: Nos llamó la atención la tenacidad de los niños del grupo de juego que se clavó en la tarea. Aún cuando su primera estrategia fuera mal guiada, terminaron con solucionarlo porque podían resistir la frustración y la tentación a desanimarse. Estaban jugando."(Psychology Today, enero de 1975.)
 
Otros investigadores han encontrado que la oportunidad para jugar tiene un efecto en la creatividad del niño más tarde. El juego sirve como un vehículo para la adquisición del lenguaje, y ayuda al niño a asimilar las experiencias que tiene y así lograr su propio entendimiento del mundo. "Ahora comprendemos que el jugar es asunto serio, en realidad es el asunto principal de la juventud. Es el vehículo para la improvisación y la combinación, el primero que conduce al sistema de regla por la cual un mundo de reserva cultural reemplaza a la operación del impulso juvenil." (Bruner, op. cit.) Por supuesto que los niños en familias escolares tienen mucho más tiempo para jugar, lo que puede explicar su mayor desarrollo social comparado a sus prójimos.
 
Según Benjamín Bloom, profesor de educación en la Universidad de Chicago, cerca de 95 por ciento de la enseñanza en las escuelas hoy en día está enfocado en los "procesos mentales de bajo nivel"—repetición maquinal de reglas gramaticales, tablas de multiplicación, nombres y fechas históricos. La mayoría de los profesores gastan muy poco tiempo en los "procesos mentales de alto nivel"—la solución de problemas, análisis, interpretación. Sin embargo, Bloom y otros notaron mediante estudios recientes que, a medida que los niños mejoraron sus habilidades mentales, también ganaban en cuanto a la repetición maquinal. "Conociendo que significa una idea o un principio y como se le puede aplicar ayuda al niño a aprender más y conocer mejor," dijo Bloom.

 
Estos "procesos mentales de alto nivel" son exactamente aquellos que se están ejerciendo mediante el juego. Niñitos intentando conseguir un premio de la caja fuera de su alcance tienen que analizar e interpretar la situación. Intentando varias soluciones, ellos están ejerciendo la habilidad de interpretar resultados y eventualmente los conducirá a la solución del problema. Sea que el niño esté corriendo sus autitos, construyendo con sus piezas de Lego, o sirviendo el té a sus muñecas, estos procesos mentales de alto nivel se están implementando a lo sumo.
 



 

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